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viernes, 12 de diciembre de 2025

Desarrollo, opción preferencial por los pobres y pecado estructural: Franz J. Hínkelammert


La encíclica "Sollicitudo Rei Socialis" de Juan Pablo II, publicada el 30 de diciembre de 1987, retoma la temática del desarrollo, veinte años después de la encíclica "Populorum Progressio" de Pablo VI. ​ Mientras que "Populorum Progressio" se escribió en un contexto de optimismo sobre el desarrollo, "Sollicitudo Rei Socialis" refleja un escepticismo sobre la situación actual, donde los países desarrollados imponen el subdesarrollo a los países en desarrollo. ​

Juan Pablo II reafirma que la cuestión social ha adquirido una dimensión mundial y subraya la obligación moral de considerar la interdependencia global en las decisiones personales y de gobierno. ​ Insiste en que el verdadero desarrollo no puede consistir en la mera acumulación de riquezas si esto se obtiene a costa del subdesarrollo de muchos. ​

La encíclica critica tanto el subdesarrollo como el superdesarrollo, y exige compartir los bienes necesarios para vivir. ​ Sin embargo, Juan Pablo II se distancia de Pablo VI al otorgar un valor absoluto al derecho de propiedad privada, lo que limita su capacidad de crítica al capitalismo. ​ Mientras Pablo VI subordina el derecho de propiedad a la solución de la pobreza, Juan Pablo II lo considera un derecho natural inmutable. ​

En cuanto a la opción preferencial por los pobres, Juan Pablo II la diluye al declarar pobres a todos, lo que en la práctica elimina la preferencia por los más necesitados. ​ Además, su enfoque sobre el pecado estructural se centra en la personalización del pecado, reduciendo la problemática a la transgresión de normas individuales, en lugar de abordar las estructuras que perpetúan la injusticia. ​

El documento concluye que, aunque "Sollicitudo Rei Socialis" representa un retroceso respecto a las innovaciones del Concilio Vaticano II y "Populorum Progressio", sigue siendo relevante en el contexto actual. ​ La encíclica reintroduce la discusión sobre el desarrollo en un momento en que la opinión pública occidental ha abandonado esta preocupación, especialmente tras la llegada de Ronald Reagan al poder y la imposición de políticas neoliberales. ​ Por lo tanto, la encíclica puede servir para legitimar la discusión sobre el desarrollo y promover una nueva política en favor del Tercer Mundo. ​

La culpabilidad en relación con el pecado estructural se manifiesta de manera compleja y profunda. El pecado estructural se refiere a las injusticias y desigualdades institucionalizadas en las estructuras sociales, económicas y políticas, que perpetúan la opresión y la pobreza. ​ Este tipo de pecado no es simplemente una transgresión individual de normas, sino que está arraigado en las instituciones y sistemas que rigen la sociedad. ​

La culpabilidad asociada al pecado estructural opera sin una conciencia clara del pecado. ​ Las personas que participan en estas estructuras pueden cumplir con las leyes y normas establecidas, creyendo que están actuando correctamente, mientras que, en realidad, están perpetuando la injusticia y la opresión. ​ Esta falta de conciencia del pecado estructural genera una culpabilidad que no se reconoce fácilmente, ya que las acciones se realizan con una "conciencia tranquila" de estar cumpliendo con las normas. ​

El documento señala que esta culpabilidad desvinculada de sus orígenes se convierte en una fuerza objetiva que busca destinos, afectando a la sociedad en su conjunto. ​ La conciencia tranquila, al no reconocer el pecado estructural, produce una culpabilidad que se manifiesta en malestar y sufrimiento, pero sin una comprensión clara de su causa. ​ Esta situación crea un círculo vicioso donde la tranquilidad de conciencia y la culpabilidad se acrecientan mutuamente, acelerando el desastre que el pecado estructural está produciendo. ​

En resumen, la culpabilidad en el contexto del pecado estructural es una consecuencia de la falta de conciencia sobre las injusticias institucionalizadas. ​ Las personas pueden sentirse culpables sin entender completamente por qué, ya que el pecado estructural se comete con buena conciencia, cumpliendo con las normas establecidas que, en realidad, perpetúan la opresión y la muerte. ​


SOC. RONALD BRACHO

lunes, 2 de septiembre de 2024

¿PUEDE UN CRISTIANO PARTICIPAR EN LA POLÍTICA?

Esta es una interesante pregunta que se han formulado en algún momento de sus vidas, los millones de cristianos en el mundo. 

En Venezuela se esta desarrollando grandes debates desde varios frentes y uno de ellos sobre el aspecto religioso. Considerando que siempre los candidatos para algún cargo publico han buscado, como a otros sectores mas, a la iglesia, desde cualquier confesión denominacional consideradas cristianas, bien sean católicas como evangélicas.

Ambas confesiones religiosas han tenido claro cual es su lugar en la política. Mucho mas la católica por asuntos históricos obviamente. Sin embargo, otra rama religiosa con un gran numero de feligreses pero que tienen como fundamento de su iglesia no participar en nada de política, tanto asi que no ejercen el derecho al voto, es por su puesto los testigos de jehova.

Ahora separemos con motivos de comprensión los elementos que integran el fenomeno. Una cosa es hablar de la utilización de la narrativa religiosa, usando palabras, términos, versículos bíblicos y hasta comparaciones entre acontecimientos bíblicos y actuales… todo esto para seducir al electorado cristiano. Y que insisto, sucede muy a menudo.

Otra cosa es que algunos miembros de iglesias formen parte de agrupaciones políticas. Pero, también, es muy distinto tener un partido político propio de la organización religiosa. En el caso venezolano tenemos la experiencia de Organización Renovadora Autentica (ORA) de finales de los 80 y mas recientemente Nueva Visión para mi País (NUVIPA) en el 2012 y el partido El CAMBIO, en el 2018, dirigido por el conocido diputado a la asamblea nacional y candidato presidencial Javier Bertucci.

Pero a todas estas, ¿Dónde se encuentra la perspectiva de la iglesia evangélica en general? Hoy a raíz de los resultados de las elecciones del 28 de julio observamos una iglesia dividida entre unos pastores simpatizantes del gobierno, que hasta reuniones han tenido con el presidente maduro y han orado por el y se atreven a profetizar a su favor. Pero, por otro lado, grandes sectores de la iglesia hacen sus cadenas de oración contra el gobierno, por lo tanto, simpatizando con la oposición.

Y vemos como ambos sectores utilizan textos bíblicos para justificar que ellos están siendo guiados por Dios. ¡Que peligro! No hay nada mas peligro que el autoengaño. Unos suponer que Jesús era revolucionario y socialista y el otro grupo pensar que dios es demócrata y capitalista. Una situación parecida se le presento a Pablo, el Apóstol, en las iglesias de Corinto, unos decían que eran partidario de pablo, otros de pedro y los más santos decían que eran de cristo… me imagino el cuadro en el que el apóstol pablo le da un golpe a la mesa y les dice “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?” 1 Co 1:13

Además, les recomienda que “… habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.” 1 Co 1:10

Yo me pregunto… ¿Por qué la iglesia no se ha unido para apoyar un solo candidato cristiano? Porque, internamente como desde Estados Unidos, se señala al gobierno de ser brujos y que han metido a los santeros en Venezuela… como si ya no estaban aquí desde hace siglos y cientos de políticos y empresarios no son conocidos en la historia por pasar por practicas ocultistas para garantizar mantener su poder… eso no es nuevo, por favor, dejen la inocencia, y bajito para que no se ofendan, en ambos sectores los hay.

Pero unidos seguramente la transformación para esta nación se daría. Ah pero vienen los intereses personales, prefieren como el sanedrín negociar con el chavismo o la oposición que apoyar al candidato cristiano. Sin hablar de algunos que en su momento también se lanzaron a alguna candidatura y en ese momento ellos estaban llamados por dios para hacerlo pero al perder se retiran silenciosos y luego señalan que las candidaturas de los demás no son de Dios.

Este es un tema delicado de ética cristiana. ¿Cómo es que preferimos militar y pelearnos con quien sea y hasta desear la muerte de personas, que manifestar el amor de dios y las buenas obras de la iglesia hacia el mundo? Cuando fuimos llamados a ser sal de la tierra, nos hemos convertido en fariseos.

¿Quieres cambiar a tu nación? Compórtate como un verdadero creyente. Que el mundo vea que amas a dios, amas a tu prójimo y que sabes establecer el gobierno de dios en la tierra. No es solo proclamando y decretando, es también elaborando políticas publicas que transformen.

 Cuando Jesús dice Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.” Mateo 25: 35s

¡la verdadera practica cristiana!